
Su familia lo describe con estas hermosas palabras:
“Cariñosamente llamado “Pirigüín”, fue un hombre que, sin proponérselo, dejó huella en todos los que lo rodearon, fue una figura paterna, cercana y presente. Siempre juguetón, lleno de bromas, con esas pequeñas travesuras que solo nacen del amor sincero.
Era un hombre lleno de vida y buen humor. Le gustaba reír, hacer reír y compartir momentos simples, pero significativos. A lo largo de su vida desempeñó muchos oficios: trabajó en micros desde niño, vendió pan, fue junior en los Buses Puma, Inspector y Mecánico. Aunque tuvo poco tiempo de estudio formal, su experiencia, esfuerzo y disposición para ayudar lo convirtieron en un hombre multifacético y trabajador incansable.
La familia siempre fue su prioridad. Se preocupaba por todos, incluso por aquellos a quienes no veía con frecuencia. Preguntaba, recordaba nombres, historias, vidas. Era amoroso, cariñoso y profundamente atento, con un humor que aligeraba cualquier conversación.
Sus mejores amigos, conocidos como “el Cacharro” y “el Caco”, fueron testigos de su lealtad y compañerismo. Quienes lo conocieron saben que fue un gran hombre: sencillo, humilde, carismático y auténtico.
Su recuerdo permanece vivo en cada risa compartida, en cada gesto de cariño y en la memoria agradecida de su familia y seres queridos.”
Sus seres queridos y amigos podrán despedirlo en la Sede Las Rejas Héroes de la Concepción, Calle 5, Catemu.
El día sábado 17 de enero de 2026 a las 10:00 de la mañana en la parroquia San José, Juan tendrá una misa en su honor. Posteriormente, lo acompañaremos al lugar de su descanso eterno, el Cementerio Parroquial de Catemu.
Que todo el amor que entregó en vida lo acompañe hoy en su descanso, y que su recuerdo siga viviendo en cada sonrisa, en cada historia compartida y en el corazón de quienes lo amaron.
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