
La profesora Alexandra Cancino Urrutia, de la Escuela Agrícola Salesiana de Catemu, quien renunció de forma voluntaria, se despidió de la comunidad educativa mediante un emotivo correo electrónico, en el que agradeció los momentos compartidos y destacó los aprendizajes mutuos.
Su salida definitiva del establecimiento generó un fuerte descontento entre los alumnos. En su mensaje, la docente resaltó valores como la empatía, la humildad y la perseverancia, invitando a sus estudiantes a enfrentar la vida con fortaleza y sin miedo a equivocarse.
Además, señaló que haber sido su profesora fue una de las experiencias más significativas de su vida.
A continuación, puedes leer el correo de despedida íntegro:
Un adiós con el corazón lleno de gratitud.
Estimados,
Hoy quiero escribirles este último correo con el corazón lleno de emociones, porque siento que una etapa muy importante de mi vida ha llegado a su fin. Me toca despedirme de ustedes, pero no quería hacerlo sin antes darles las gracias.
Gracias por cada momento compartido, por cada risa, por cada desafío, por cada conversación, por cada día bueno y también por los días difíciles. Aunque muchas veces sentí que yo estaba ahí para enseñarles, la verdad es que ustedes también me enseñaron muchísimo a mí.
Aprendí de su fuerza, de su forma de enfrentar la vida, de sus distintas maneras de sentir, de pensar y de resistir. Aprendí que detrás de cada estudiante siempre hay una historia, una lucha interna, un miedo, una esperanza, y también un enorme potencial.
Recordaré siempre la alegría que llevaba cada uno de ustedes cuando íbamos al campo, esa sonrisa que tenían en cada trabajo que realizaban sin importar que fuera, la humildad que tenían al enseñar a su compañero cuando no sabía, esa manera poco común de resolver los problemas pero bastante eficiente, esos cantos y bailes para hacer la clase más entretenida.
“El campo les enseñó algo que nunca deben olvidar: que las mejores cosechas no nacen de la prisa ni del orgullo, sino del trabajo silencioso, la constancia y la humildad.”
Por eso, nunca dejen de practicar la empatía con el otro. Uno nunca sabe realmente la batalla que está pasando cada persona por dentro.
Quiero dejarles un mensaje que espero que guarden siempre en su corazón: quédense siempre en los lugares donde valoren su trabajo, su esfuerzo y, sobre todo, a la persona que son. Nunca acepten menos de lo que merecen.
La vida muchas veces los llevará a espacios donde tendrán que enfrentar obstáculos, injusticias o momentos difíciles, pero recuerden que incluso en esos lugares ustedes pueden salir adelante, crecer y demostrar de qué están hechos.
No le tengan miedo a equivocarse. El error de hoy puede ser el aprendizaje de mañana. A veces las caídas enseñan más que los triunfos, y muchas veces lo que hoy duele, mañana los hará más fuertes.
Sean buenas personas. De verdad. Aunque cueste, aunque a veces parezca que el mundo premia otras cosas, nunca dejen de elegir el bien. Enséñense a ser personas, a tratar con respeto, a mirar al otro con humanidad, a tender una mano, a acompañar, a escuchar, a no reírse del dolor ajeno.
Vivan la vida. Atrévanse. Disfruten. Equivóquense. Aprendan. Caigan y vuelvan a levantarse. Pero, por sobre todo, nunca dejen de ser personas nobles, honestas y con corazón.
Quiero que sepan algo muy sincero: de todos los trabajos que he tenido en mi vida, el más lindo fue haber sido su profesora. Haber compartido con ustedes, haberlos acompañado en una etapa tan importante, haber aprendido junto a ustedes, es algo que siempre voy a guardar con muchísimo cariño.
Les deseo lo mejor del mundo, hoy y siempre.
Con mucho cariño,
La profe Ale
PD: Recuerden limpiarse los pies en las canaletas después de terreno… ayudemos a las tías 😊
• Alexandra Cancino Urrutia
• Profesora del área técnica
• Escuela Agrícola Salesiana Fundación Huidobro
• Congregación Salesiana



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