
González defendió las gestiones realizadas ante el SLEP Aconcagua y aseguró que ya existen avances concretos, como mejoras en la techumbre, corte de árboles y la compra de cerca de $39 millones en insumos para las especialidades técnico-profesionales.
En un tono crítico, cuestionó que algunas autoridades aparezcan públicamente cuando los problemas toman relevancia, preguntando dónde estaban cuando estas dificultades se arrastraban desde períodos anteriores. También recordó que hasta el año pasado los establecimientos dependían de la Municipalidad.
La concejala afirmó que las críticas son legítimas, pero sostuvo que el compromiso con la educación también se demuestra gestionando, haciendo seguimiento y trabajando cuando no hay cámaras ni titulares. Finalmente, aseguró que continuará insistiendo ante el SLEP para resolver las necesidades pendientes del liceo.
Después de la intervención de la concejala, el alcalde de Catemu, Rodrigo Díaz, realizó el siguiente comentario: "Yo solo a limitarme a hacer un par de observaciones de acuerdo a lo que usted plantea. Lo primero, durante todo el tiempo del temporal también me buscaron innumerables veces para que opinara respecto de, y me pareció que lo respetuoso era no opinar, porque ya no estamos nosotros en esa administración. Y cuando uno opina desde afuera, las soluciones se ven tan fáciles.
También creo que cuando uno va a enfrentar un problema, lo tiene que hacer de manera seria y llegar a construir, no a destrozar. Creo que seguir destrozando no va a resolver los problemas. Y finalmente, comparto con usted la preocupación, por cierto, que ya han expresado otros concejales y concejalas, respecto de cuál es la situación..."

A continuación, puedes leer en su totalidad la declaración pública de la concejala Jessica González:
Carta a la comunidad educativa y a nuestros vecinos de Catemu
A raíz de las recientes declaraciones de la consejera regional Maricel Martínez, en el medio digital El Aconcagua.cl sobre la situación que está viviendo el Liceo Bicentenario Polivalente Fernando Silva Castellón de Catemu, considero necesario entregar algunos antecedentes, sobre todo, explicar cuál ha sido mi trabajo y mi compromiso como presidenta de la Comisión de Educación.
Lo hago con mucho respeto, porque cuando hablamos de nuestros estudiantes, profesores, asistentes de la educación, apoderados y de toda nuestra comunidad educativa, creo que debemos dejar de lado las diferencias políticas y poner por delante aquello que realmente importa: que nuestros establecimientos cuenten con las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes puedan estudiar y desarrollarse dignamente.
Desde que nuestra comuna enfrentó la emergencia climática, realicé recorridos por distintos establecimientos educacionales para conocer directamente las dificultades que estaban enfrentando. El Liceo Bicentenario fue uno de los establecimientos que presentó importantes necesidades, situación que no podía ser ignorada.
Frente a ello, junto al consejero regional Rodolfo Silva, gestionamos una reunión con la Delegación Presidencial, SLEP Aconcagua y distintos estamentos de la comunidad educativa del liceo. En dicha instancia se plantearon las necesidades existentes y se solicitaron respuestas y soluciones concretas.
Pero nuestro trabajo no terminó con esa reunión.
He mantenido un seguimiento permanente con el SLEP respecto de las necesidades planteadas y del estado de las gestiones comprometidas. De acuerdo con la información que he recibido, actualmente se han concretado importantes avances:
1. Se realizaron trabajos de mejoramiento de la techumbre del establecimiento.
2. Se efectuaron trabajos de corte de árboles, necesarios para mejorar las condiciones de seguridad.
3. Se concretó la compra de aproximadamente $39 millones en insumos para las tres especialidades de Educación Técnico Profesional, elementos que, según la información recibida, comenzarán a llegar entre mañana jueves y el viernes.
4. De acuerdo con este seguimiento, quedaría pendiente para la próxima semana la llegada de algunas bombonas de gas, necesarias para completar los requerimientos de las especialidades.
Esta información fue compartida también con los representantes de los estudiantes que participaron en la reunión sostenida durante el día de ayer, porque considero fundamental que ellos conozcan directamente qué se ha gestionado, qué se ha concretado y qué materias todavía se encuentran pendientes.
Criticar cuando algo no funciona es legítimo y necesario. Pero también es importante gestionar, solicitar información, hacer seguimiento y reconocer cuando las soluciones comienzan a concretarse.
Y en este punto creo que también debemos tener memoria.
Hasta el año pasado, la administración de nuestros establecimientos educacionales correspondía directamente a la Municipalidad. Por lo tanto, si hoy vamos a analizar las condiciones en que se encuentran nuestros establecimientos y liceo, también debemos ser capaces de mirar hacia atrás y preguntarnos con honestidad:
¿Qué se hizo durante ese período? ¿Qué problemas fueron advertidos? ¿Qué mejoras se solicitaron? ¿Dónde estaban las autoridades que hoy realizan cuestionamientos?
Durante mis dos períodos como presidenta de la Comisión de Educación, trabajamos permanentemente en estas materias. Nuestra comisión sesionó de manera constante, solicitamos información, planteamos las necesidades de nuestros establecimientos, propusimos mejoras y realizamos seguimiento a distintas situaciones que afectaban a nuestras comunidades educativas.
Todo ello dentro de las atribuciones que nos corresponden como concejales y entendiendo que nuestro rol también implica estar presentes, escuchar a la comunidad y representar sus inquietudes ante las instituciones correspondientes.
Por eso considero importante hacer una precisión respecto del escenario actual.
Hoy los establecimientos educacionales ya no se encuentran bajo la administración directa de la Municipalidad, sino bajo el sistema de educación pública correspondiente. En consecuencia, nuestro rol como autoridades locales también debe ejercerse de manera responsable, sin atribuirnos facultades que no nos corresponden.
Frente al SLEP, nuestro trabajo consiste en gestionar, canalizar las inquietudes de nuestra comunidad, solicitar información, generar espacios de diálogo y hacer seguimiento a los compromisos, procurando que las necesidades de nuestros estudiantes sean escuchadas y atendidas.
Eso es precisamente lo que he estado haciendo.
No pretendo atribuirme individualmente los avances que se han conseguido. La educación es una tarea que involucra a muchas personas e instituciones. Tampoco pretendo decir que todo está solucionado. Mientras existan necesidades pendientes, corresponde seguir trabajando para que sean resueltas.
Pero también creo que debemos ser responsables y reconocer cuando las soluciones comienzan a llegar.
En el caso del Liceo Bicentenario, nuestros estudiantes hicieron escuchar su preocupación y corresponde escucharlos. Sus demandas deben ser tomadas en serio. Pero también debemos informarles con claridad qué se ha hecho, qué está en camino y qué todavía falta.
No se trata de defender al SLEP ni de responsabilizar exclusivamente a la administración anterior. Se trata de que cada institución cumpla con la responsabilidad que le corresponde y de que nosotros, como autoridades locales, hagamos nuestro trabajo desde las atribuciones que tenemos.
También creo que debemos ser cuidadosos con las críticas. Es fácil aparecer cuando un problema toma relevancia pública, pero el verdadero compromiso con la educación se demuestra también en el trabajo que se realiza cuando no hay cámaras, cuando no hay titulares y cuando los problemas todavía no son conocidos públicamente.
El trabajo serio muchas veces no se ve. Está en las reuniones, en las solicitudes de información, en las conversaciones con las comunidades educativas, en la gestión y, especialmente, en el seguimiento que se realiza después de que las reuniones terminan.
Como presidenta de la Comisión de Educación, seguiré haciendo mi trabajo con responsabilidad y respeto: escuchando a nuestra comunidad educativa, solicitando información, gestionando espacios de conversación y haciendo seguimiento a las necesidades y compromisos que se nos planteen.
No necesito figurar para hacer mi trabajo.
Mi compromiso está en estar presente cuando la comunidad necesita ser escuchada, gestionar cuando existen necesidades y seguir insistiendo cuando todavía quedan soluciones pendientes.
Y cuando una gestión dé resultados, lo reconoceré. Cuando algo esté pendiente, seguiré planteándolo. Y cuando nuestros estudiantes necesiten ser escuchados, estaré disponible para hacerlo.
Porque al final del día, nuestras diferencias políticas son secundarias frente a una prioridad que debiera unirnos a todos:
Nuestros estudiantes y el derecho que tienen a recibir una educación digna, segura y con las condiciones necesarias para construir su futuro.
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